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miércoles, 3 de octubre de 2012

EL AÑO DE LA FE

El Papa Benedicto XVI nos ha convocado a la celebración de un Año de la fe, desde el 11 de octubre de 2012 hasta el 24 de noviembre de 2013. En nuestra Parroquia iniciaremos solemnemente este Año con una Solemne Eucaristía y una vigilia de oración el próximo jueves a las 7:00 pm. además tendremos la celebración del sacramento de la Confirmación de casí 300 jóvenes y adolescentes de nuestra comunidad parroquial el próximo 13 de octubre a las 9:30 am. presididos por nuestro obispo diocesano, Mons. Fidel León Cadavid Marín.

Presentamos aquí el Logo del Año de la fe con su explicación y las preguntas más frecuentes sobre este acontecimiento.


1. ¿Qué es el Año de la Fe?El Año de la Fe "es una invitación a una auténtica y renovada conversión al Señor, único Salvador del mundo" (Porta Fidei, 6).

2. ¿Cuando inicia y termina?
Inicia el 11 de octubre de 2012 y terminará el 24 de noviembre de 2013.

3. ¿Por qué esas fechas? 
El 11 de octubre coinciden dos aniversarios: el 50 aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II y el 20 aniversario de la promulgación del Catecismo de la Iglesia Católica. La clausura, el 24 de noviembre, será la solemnidad de Cristo Rey

4. ¿Por qué el Papa ha convocado este año?"Mientras que en el pasado era posible reconocer un tejido cultural unitario, ampliamente aceptado en su referencia al contenido de la fe y a los valores inspirados por ella, hoy no parece que sea ya así en vastos sectores de la sociedad, a causa de una profunda crisis de fe que afecta a muchas personas". Por eso, el Papa invita a una "auténtica y renovada conversión al Señor, único Salvador del mundo". El objetivo principal de este año es que cada cristiano "pueda redescubrir el camino de la fe para poner a la luz siempre con mayor claridad la alegría y el renovado entusiasmo del encuentro con Cristo". 


Opus Dei -
5. ¿Qué medios ha señalado el Santo Padre?Como expuso en el Motu Proprio "Porta Fidei": Intensificar la celebración de la fe en la liturgia, especialmente en la Eucaristía; dar testimonio de la propia fe; y redescubrir los contenidos de la propia fe, expuestos principalmente en el Catecismo.

6. ¿Dónde tendrá lugar?Como dijo Benedicto XVI, el alcance será universal. "Tendremos la oportunidad de confesar la fe en el Señor Resucitado en nuestras catedrales e iglesias de todo el mundo; en nuestras casas y con nuestras familias, para que cada uno sienta con fuerza la exigencia de conocer y transmitir mejor a las generaciones futuras la fe de siempre. En este Año, las comunidades religiosas, así como las parroquiales, y todas las realidades eclesiales antiguas y nuevas, encontrarán la manera de profesar públicamente el Credo".

7. ¿Dónde encontrar indicaciones más precisas?En una nota publicada por la Congregación para la doctrina de la fe. Ahí se propone, por ejemplo: 

- Alentar las peregrinaciones de los fieles a la Sede de Pedro; 
- Organizar peregrinaciones, celebraciones y reuniones en los principales Santuarios.
- Realizar simposios, congresos y reuniones que favorezcan el conocimiento de los contenidos de la doctrina de la Iglesia Católica, y mantengan abierto el diálogo entre fe y razón.
 - Leer o releer los principales documentos del Concilio Vaticano II.
- Acoger con mayor atención las homilías, catequesis, discursos y otras intervenciones del Santo Padre.
- Promover trasmisiones televisivas o radiofónicas, películas y publicaciones, incluso a nivel popular, accesibles a un público amplio, sobre el tema de la fe.
- Dar a conocer los santos de cada territorio, auténticos testigos de fe.
- Fomentar el aprecio por el patrimonio artístico religioso.
- Preparar y divulgar material de carácter apologético para ayudar a los fieles a resolver sus dudas.
- Eventos catequéticos para jóvenes que transmitan la belleza de la fe.
- Acercarse con mayor fe y frecuencia al sacramento de la Penitencia.
- Usar en los colegios el compendio del Catecismo de la Iglesia Católica.
- Organizar grupos de lectura del Catecismo y promover su difusión y venta.

8. ¿Qué documentos puedo leer por ahora?El motu proprio de Benedicto XVI "Porta Fidei";  La nota con indicaciones pastorales para el Año de la Fe;
El Catecismo de la Iglesia Católica;
40 resúmenes sobre la fe cristiana. 

9. ¿Donde puedo obtener más información?
Visite el website www.annusfidei.va

Tomado de: http://www.opusdei.es/art.php?p=50066

sábado, 12 de mayo de 2012

HOMILÍA EN EL DÍA DE LA MADRE


Domingo VI de Pascua del 2012

Juan 15,9-17: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud. Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros."
***
            Vivimos tiempos difíciles en los que los valores se han ido poco a poco tergiversando. El mundo de hoy moralmente hablando se halla como al revés. El bien es presentado como mal y el mal como bien. Lo que antes era un antivalor hoy se muestra como valor, como algo positivo. Frente a esto, resulta curioso que todos los medios hablen hoy hasta la saciedad de crisis económica mundial, de sus repercusiones, de las graves consecuencias que tiene para todos en el globo. Sin embargo, de esta crisis, que es la peor, una crisis de humanidad, crisis de civilización, la crisis del amor, crisis de valores, no se habla ni se hace nada para evitarla.
            Es tan grave la crisis que vivimos y ha atacado tantos valores que ni siquiera el carácter sagrado y lleno de ternura de la maternidad se ha visto libre de ello. Así para muchas mujeres ser o poder ser madre hoy se ha convertido en algo negativo, casi que en una desgracia. Un valor en sí mismo tan sublime y maravilloso, como este de dar vida cooperando con Dios en la obra de la creación perpetuando la existencia de la raza humana en los hijos, es visto por tantas como un castigo, como una carga, como un problema que les dificultad el disfrute de “sus vidas”, su “realización personal” como profesionales y, en el peor de los casos, un impedimento para la explotación de su libido sexual. Así, el término Madre, que culturalmente para nosotros ha sido siempre sinónimo de amor, se ha ido vaciando de su contenido, de su ternura, del gran significado trascendental que poseía. Se ha transformado simplemente en un término que enuncia la capacidad física de una mujer que, cumplido un acto sexual, ha quedado embarazada.
            Por eso quede claro que nuestro reconocimiento hoy no es entonces para las mujeres que simplemente han hecho uso de esta característica biológica que les ha hecho engendrar vida, vida que después han eliminado con una pastilla, procurando el aborto; vida que han abandonado en un basurero o vida que han despreciado, maldecido o incluso hasta vendido. Estas no merecen ser llamadas madres, pero ni siquiera se les puede llamar bestias, porque ni siquiera las bestias hacen algo así con sus crías (ejemplo: testimonio). Solo un monstruo sería capaz de tal barbaridad.
            Ser madre no es una función física que resida en una parte del cuerpo: el útero, los ovarios o el vientre. Ser madre no es un accidente de la naturaleza que les hizo mujer. Ser madre no es la consecuencia de un error, de una falta de planeación, de un desliz. Ser madre no es cargar por nueve meses con el peso de un ser humano en el vientre y en la conciencia.
            Ser madre es ser como Dios, ser madre es ser como Jesús: ser madre es dar vida y darse por esa vida. El mensaje del Evangelio nos cae - como solemos decir - como anillo al dedo, pues nos dice: “Nadie tiene amor más grande que aquel que da la vida por sus amigos”. Dios en Jesús, como una madre buena, nos ha mostrado el amor más grande dando su vida por nosotros. Una madre de verdad da su vida por sus hijos, sin hacer distinción entre ellos. Una madre de verdad es capaz de darlo todo por el hijo bueno y por el que no es tan bueno; por su hijo profesional como por su hijo drogadicto; por su hijo atleta lo mismo que por su hijo discapacitado; por su hijo católico como también por su hijo evangélico; por su hija maestra como por su hija prostituta.
            Es a estas mujeres a la vez valientes y tiernas, esforzadas y decididas, sacrificadas y generosas, a quienes dedicamos este día. Son estas las cualidades que han distinguido el amor de madre haciéndolo el signo más auténtico y real del amor de Dios. Por esto Juan Pablo II llegó a decir que “Dios es padre, pero más que padre es madre”. Porque como en una madre buena, su amor hacía nosotros sus hijos no conoce límite. Por eso dice la Escritura que: “aunque una madre pudiera olvidarse del hijo de sus entrañas, Dios no nos olvidará”(cf. Is 49, 14-15).
            Finalmente hago mi llamado a todos los hijos e hijas: querido, querida hija: no hagas sufrir más a tu madre, no la maltrates nunca más, no sigas abusando de su amor. Que ninguna lagrima de dolor se derrame por sus mejillas por causa tuya. No pagues con oprobio el bien que te ha hecho. (Muchos hoy piensan emborracharse llorando por sus madres muertas). Por el amor de ellas y de Dios ¡No lo hagas! Tu madre, desde el cielo, sigue orando y rogando a Dios por ti, por tu conversión, no le sumes más dolor. Y tu que la tienes viva: Valora a tu madre ahora que está viva, no puedes esperar a verla abrazada por el frio de la muerte para manifestarle todo el amor que le tienes. Ve y di a tu madre hoy cuanto la amas y cuan agradecido estás con ella, mañana puede ser demasiado tarde.
            Finalmente a todos les digo: “Honremos a nuestra madre”: el único mandamiento que nos ofrece una recompensa para esta vida es justamente el cuarto: “honra a tu padre y a tu madre y será larga y bendecida tu vida sobre la tierra”. Jesús lo dice hoy: “el que me ama guardará mis mandamientos”, es decir, el que me ama me obedece. ¿Quieren honrar a sus madres? ¡Obedézcanles! Es el mejor gesto de amor que pueden tener con ellas.
            A los hijos abandonados, sepan que aunque la mujer que los engendro los abandono, fue Dios quien los llamó a la vida y Él no los abandonará jamás, Él los sostiene, Él es su amigo, Él no les fallará.

Pbro. Belisario Ciro Montoya
Día de madres, Mayo de 2012